La frase del día

El hombre puede vivir unos cuarenta días sin comida, unos tres días sin agua, unos ocho minutos sin aire, pero sólo un segundo sin esperanza.” — CHARLES DARWIN

sábado, 15 de agosto de 2015

LENNY KRAVITZ: FLY AWAY

Ahora mismo estoy escuchando esta canción y no puedo dejar de recordar a mi amigo Manuel Perdiguero, que desapareció hace ya diez años en aquel maldito tsunami en Tailandia. Por todas las veces que sacamos en la ofi nuestras guitarras al aire y nos morimos de la risa mientras jugábamos a ser Lenny, te dedico esta canción, que para nosotros fue y seguirá siendo mientras yo mantenga nuestros recuerdos, un sinónimo de alegría y camaradería. Donde quiera que estés, debes saber que pese a los años no te olvidamos.
Because flew away too soon, but you are always in our souls.


miércoles, 12 de agosto de 2015

ALL THE THING SHE SAID

Un duo que terminó por ser devorado por sus ansias de escandalizar. Cuando llegó el momento de dar el salto de calidad, desaparecieron.

NOS OCUPAMOS DEL SOL

Y mis ojos, mis manos y mi voz, en su costado.

jueves, 6 de agosto de 2015

A UN OLMO SECO

A lo largo de mi vida hay ciertas cosas que me han acompañado; más allá de cualquier época o cambio que haya experimentado, han permanecido siempre a mi lado, y he recurrido en infinitas ocasiones a ellas, encontrando a viejos amigos que me han devuelto la calma. Una de estas cosas ha sido una antología poética de Antonio Machado, poeta en el que siempre encuentro refugio y consuelo, esparcimiento y sabiduría. Muchos son los poemas que he memorizado, muchos los que he releído hasta la saciedad y algunos que, según he ido pasando etapas en mi existencia, han ido tomando forma y sentido hasta hacerse imprescindibles, cuando en otros tiempos eran incluso saltados. Este último caso es el del poema que me empuja a escribir esto: "A un olmo seco". Y es que hay ciertos poemas que no pueden ser plenamente comprendidos hasta que acumulas la experiencia necesaria.
Al igual que a aquel viejo y seco olmo, en mi corazón han florecido unas hojas verdes, que están haciendo de los últimos tiempos de mi existencia algo por lo que merece la pena vivir. Hasta hace bien poco, pensaba que todo había ido mejorando, mi interior fortaleciéndose, el amor llegando. Iba conformándose, en definitiva, una vida normal con sus altibajos, alegrías, tristezas, momentos de gozo y de pena, proyectos, etc...  pero nada de todo esto era más que una ilusión, una sombra, una ficción, que me tenía preso de la melancolía sin que me diera cuenta y, lo que es peor, encerrado en el interior de sus ilusorias imágenes y pensando que tras la gran debacle que sufrí años atrás, ya nada de lo que me esperase en un futuro podría ser más que un sucedaneo de tiempos pasados, sintiendo como los geniales versos de Louis Aragon se iban materializando en mí, ardiendo lo que será, en el fuego de lo que fue. Todo esto era así hasta que ella entró en mi vida.
Y es que tener alguien que de repente entre en tu vida, vestida de primavera, tiñendo de magia todo lo que toca, con una sonrisa que ilumina mundos, no es algo que pase todos los días. Y todo cuanto piensas, todo lo establecido salta por los aires y comienzas a sentir cosas que hacía mucho que no experimentabas, que creías muertas o perdidas, y que al tiempo se entremezclan con nuevas sensaciones que te hacen sentir que nunca has amado así y, cuando te quieres dar cuenta, descubres que, como en el olmo centenario del poema de Machado, pequeños brotes verdes comienzan a salir, a arraigarse con fuerza y a crecer, y sientes ganas de gritar, de llorar de alegría, por ver que sigues vivo y, sobre todo, capaz de querer de nuevo sabeedor de que has sido capaz de sentir de nuevo algo más fuerte de lo esperado, de lo vivido, de lo sufrido, de lo amado....
Y sientes en esos instantes de reflexión que el mejor retrato del alma que te pueden hacer es el poema de Machado. Y comienzas a releerlo, sintiendo toda la intensidad de cada uno de sus versos, de sus palabras, de sus sílabas...para acabar con lágrimas en los ojos; lágrimas de agradecimiento para quien sea que haya dispuesto que ese halo fresco de primavera haya entrado en tu vida, recordándote que eres persona, hombre, alma y corazón; libre para ser amado, libre para amar. Y que ya no tienes que  esperar también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera,  porque ya ha llegado; porque ya te envuelve y reconforta, y hace de tu historia pasada un eco imperceptible, y lo cambia por la ilusión de poder ser capaz de amar a alguien tan fascinante que ha trocado tus ratones por corceles, tu calabaza por carruaje; alguien junto a quien escuchar como dan las doce y todo sigue siendo igual de maravilloso, único y diferente, sin que magias ni artificios puedan cambiar nada. Porque el amor eterno reside donde unos ojos fascinantes te devuelven la mirada.

        A UN OLMO SECO
  Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
  ¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
  No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
  Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
  Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas, 
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
 autógrafo                                                                    Antonio Machado, 4 de mayo de 1912

martes, 4 de agosto de 2015

HOY TENGO GANAS DE TI

Hoy he escuchado por casualidad esta canción y no he podido evitar pensar en una persona, a quien se la dedico. Porque unos cuantos rayos de luna bañando nuestra piel pueden convertirse en algo mágico.

sábado, 1 de agosto de 2015

viernes, 31 de julio de 2015

jueves, 30 de julio de 2015

FILOSOFÍA DE VIDA I: LA NATURALEZA DEL ESCORPIÓN

Tal y como me contaron la historia, rezaba algo así:

 En una vereda de un río, se encontraron un día un sapo y un escorpión. Las recientes lluvías habían hecho que las aguas fueran más altas, con lo que era muy complicado pasar al otro lado. Ambos miraban a la otra parte del rio, estudiando el modo de pasar. El sapo, que no tenía problema alguno, iba a meterse al agua cuando el escorpión le dijo: "Amigo sapo, ¿podrías ayudarme a cruzar al otro lado?. Tengo que ir, y no sé cómo cruzar. Podría subirme a tu espalda y juntos pasaríamos". El sapo miró desconfiado y contestó: "no, porque me picarás en la espalada y moriré". El escorpión replicó: "si te pico, ambos nos hundiremos y moriremos ahogados, así que sería absurdo que lo hiciera". El sapo, no convencido del todo, pero conmovido por la necesidad del alacrán, finalmente aceptó; y así lo hicieron: el escorpión se subió a la espalda y comenzaron a cruzar el río. Cuando se hallaban más o menos en la mitad, el sapo sintió una fuerte punzada en la espalda: el escorpión le había picado. Enseguida comenzó a notar que el veneno hacía efecto y comenzó a hundirse. Poco antes de morir, el sapo preguntó: " sabías que si me picabas, ambos moriríamos: ¿por qué lo has hecho?". El escorpión, muy serio, le contestó: "¿qué esperabas?; es mi naturaleza".

Sé que es esta una historia bastante conocida. Hace muchos años que me la contaron y entonces era muy poco conocida. desconozco el origen y el autor, pero lo cierto es que me parece llena de sabiduría. Lo que más me gusta es que es de esas enseñanzas que recuperan la tradición oral: de no ser por la existencia de la red, creo que sería complicado encontrar constancia escrita. De todos modos, es este un dato que desconozco, pero me recuerda cuando me sentaba, hace ya muchos años, en la cocina de mi casa, al calor de la cocina de leña y mi abuela me contaba relatos de crímenes reales, en forma de canción, que le había contado así mismo su suegra muchos años atrás. Es una lástima que no alcance ya a recordar ninguno de ellos, y que todo eso se haya ido muriendo con la desaparición de nuestros ancestros.
Centrándome en la historia, a lo largo de mi vida he podido comprobar que lo que cuenta es cierto: la gente es fiel a su naturaleza, y sus actos van respondiendo a ella. Es por eso que hay que tener bastante afilados los sentidos a la hora de penetrar en la personalidad y cosmovisión de todos los que te vas encontrando en tu camino. Es esta una tarea ingrata, ya que te obliga a estar siempre en guardia y, por deficnición, siempre vas a errar con alguien: es esto lo que comunmente se denomina "decepción". Normalmente suelen existir en esto dos tipos: la primera se produce porque te han sabido esconder realmente bien la naturaleza de su alma (hay auténticos maestros en todo esto). La segunda, se da por una mezcolanza de esperanza y compasión, que nunca se produce a partes iguales.
En el primero de los casos, resulta terrible ese gusto agridulce que se te queda en el paladar del alma al sentirte engañado. Te das con todo lo que tienes, para a la postre terminar traicionado; para sentir de repente esa punzada en la espalda, la misma que sintió el sapo, dejándote además una expresión de incredulidad inmensa; porque, normalmente, quien te hace eso suele ser de las personas en las que más has confiado, con lo que el veneno hace el mismo efecto, pero de una forma más dolorosa.
El el segundo, normalmente suele mezclarse un sentimiento amoroso de algún tipo (de pareja, filial, de amigo, etc...). Se produce cuando pese a haber visto venir por dónde puede caerte la hostia, sigues intentando ayudar a esa persona, movido por unos sentimientos usualmente nobles, que siempre van acompañados de los consejos de turno de los que se mueven en tu ambiente y, preocupados, tratan de disuadirte y hacerte ver tu error, sin darse cuenta de que no es que no lo veas, si no que prefieres obviarlo por confianza en la naturaleza humana. Siempre he pensado que sabemos que va a ser una equivocación pero que la esperanza y la misericordia hacen bien su trabajo y te empujan a tratar de ayudar. Y es que también existen escorpiones que, por naturaleza, tienen que prestar ayuda, porque, simplemente, son así.
Hace unas semanas, hablando con un amigo bastante mayor que yo, me dijo una frase que podría resumir a la perfección la sabiduría de historia, con un pragmatismo y rotundidad propios de alguien que ya cuenta con la experiencia vital de su lado: "No te confundas, que el que nace hijo de puta, muere hijo de puta" Y yo, que ya me encuentro en el ecuador de mi vida, querría creer que no es así, pero todo está en mi contra y no puedo por más que dar mi brazo a torcer. Hay gente que logra enderezar cosas, cambiar algunos aspectos de su personalidad y su vida que le son perniciosos a él mismo y a los de su entorno; pero la esencia del ser humano permanece inalterada durante toda su trayectoria vital.

martes, 28 de julio de 2015

BRING ME TO LIFE

Hos voy a dejar dos canciones de un grupo alucinante, Evanescence. Si no lo habeis escuchado nunca (cosa improbable), vale la pena que os pareis a escucharlo.