La frase del día

El hombre puede vivir unos cuarenta días sin comida, unos tres días sin agua, unos ocho minutos sin aire, pero sólo un segundo sin esperanza.” — CHARLES DARWIN

jueves, 4 de febrero de 2016

AMANECER

Porque cuando los sentimientos llegan al instante en que callan las palabras, es tiempo de que hablen los poetas.
Porque desde que te conozco, te pienso despierto y te sueño dormido, y me he acostumbrado a que seas mi último pensamiento en la noche oscura y el primero en los anaranjados amaneceres.
Porque siento cuando estoy a tu lado que es siempre la primera vez que me hacen sentir algo tan fuerte, tan intenso, tan maravilloso.
Porque nunca tengo suficiente y cada día tengo más ganas de adentrarme en ese fascinante universo que se esconde en el interior de tu alma.
Porque quiero y porque te quiero, esta canción va para ti, princesa.

jueves, 17 de diciembre de 2015

SIMPLEMENTE, GRACIAS DUENDE

He leído por ahí, a lo largo de mucho tiempo y más veces de las que podría imaginar, que no soy quien dice ser. Me resulta curioso y, si me lo permitís, hasta ilógico, ya que creo que siempre he sido una persona bastante transparente. Normalmente esas críticas nada constructivas y hechas con afán cuasi difamatorio, han venido por el flanco de mi alter ego literario; ¡pobre Duende Satírico! No es más que alguien a quien le doy todos mis miedos, mis dudas, mi lado más oscuro y se encarga de, moviendo su pequeña pluma, exorcizar los fantasmas que van acudiendo a mi interior. Demasiado castigo para un esforzado homúnculo que cohabita siempre en la penumbra de mis lágrimas para convertirlas en alegrías.
Y me resulta aún más ilógico este tipo de aseveraciones cuando yo siempre he afirmado no ser más que un pobre escribidor; un chico de la calle que vive su canción, sin más pretensión que la de comprender ciertas cosas que, de no escribirlas, quedarían lejos de mi entendimiento. Quizás sea esto algo pretencioso por mi parte o, quizás, sea el que me atreva a desnudar mi alma ante gente desconocida, sin pudor alguno, lo que puede molestar: la verdad es que no lo sé y, perdónenme aquellos que lo han afirmado alguna vez, me importa poco o nada, dicho esto desde el respeto que me merece cualquier opinión; el mismo que creo merece la mía. Durante más años de los que me gustaría admitir, vengo enfrentándome al folio en blanco, emborronándolo con la sangre que han derramado mis heridas y lágrimas que han brotado casi a la par que las estruendosas carcajadas. Ni en los peores momentos he dejado de escribir, con un pequeño espacio de tiempo en el que mi zozobra interior fue tal, que se instauró en mí un vacío literario del que aún noto, en cuanto comienzo a teclear, que no he llegado a reponerme totalmente. Y digo esto porque siempre subyace en mí el temor de comenzar un texto y terminar hablando siempre de aquellos tiempos oscuros; bien cierto es que nunca me suele ocurrir, pero mientras ese miedo no desaparezca, nunca voy a afirmar que me he recuperado del todo de esos momentos en los que era incapaz de escribir nada. Supongo que es algo similar a lo que los ex alcohólicos sienten pese a los años que lleven sin beber: aprenden a vivir y a controlar esos impulsos, pero nunca bajan la guardia. Y eso es justo lo que en mí sucede: nunca bajo la guardia pese a haber aprendido a cohabitar con la alegría y el optimismo.
Y es por esto que hoy quiero, querido Duende, agradecerte que siempre estés ahí, viviendo en el lado oscuro de la luna, sonriendo aunque los tiempos sean hostiles. Gracias por cambiar mis pensamientos más tristes y meditabundos en alegrías. Solo siento que tu papel lleve implícito el que alguien pueda llegar a pensar que eres un ser pretencioso que se cree  Capote o Hemingway. Ambos sabemos la verdad, y es más que suficiente; porque no hay más ciego que el que no quiere ver y ninguno de los dos estamos ya para educar a nadie ni para desfacer equívocos en quien está más que cómodo sentado sobre el centro de su erroneo mundo. Como afirma Fito: "Puedo reir y no disimular: Es la ventaja de irse haciendo viejo. No tengo nada para impresionar, ni por fuera ni por dentro"

viernes, 13 de noviembre de 2015

DUENDE PENSANDO

Ayer pude leer algo en Facebook que me ha hecho reflexionar (gracias Bardo). Quizás demasiado aspectos de mi vida van dando vueltas en círculos, y es hora de que, como decías Bardo, me pare y comience a ver hacia dónde quiero que se encamine el resto de mi vida. Hoy es el momento para reflexionar y tomar alguna decisión al respecto. Voy a ponerme la careta de duende meditabundo para ponderar todo lo necesario para cambiar muchos aspectos de mi caminar. Cogito ergo sum.

                                                 

jueves, 12 de noviembre de 2015

ISMAEL SERRANO: APENAS SÉ NADA DE LA VIDA

No me canso de decir que La llamada, el nuevo disco de Ismael Serrano, es de lo mejor que he escuchado en mucho tiempo. Cada vez que lo escucho, descubro algo nuevo que me había pasado inadvertido en la vez anterior. Hoy quiero dedicarte esta canción y decirte, como en el estribillo:

                                             Pero sé, aunque sepa poco de la vida,
                                             que la tarde de sofá si estás al lado
                                             me cura mi lunes y mi miopía,
                                             da respuesta al universo y sus acasos.

                                             Pero tengo la certeza, cuando menos,
                                             de que tu presencia espanta a los demonios,
                                             y trae noche de verano al dormitorio,
                                             que contigo cada marzo es el primero.

lunes, 9 de noviembre de 2015

EVERY LITTLE THING SHE DOES IS MAGIC

Porque desde que entraste en mi vida has sabido cambiar cada momento rutinario en algo mágico; porque iluminas mi cielo como nunca nadie lo había hecho; porque cada minuto de día te pienso y cada minuto que duermo, te sueño. Porque cada cosa pequeña cosa que haces es mágica, para ti esta canción.

viernes, 6 de noviembre de 2015

GOTHAM

Ayer tuve ocasión de ver el último capítulo de la segunda temporadaa de Gotham. Tengo que decir que fue algo espectacular. Esta segunda temporada prometía, y está cumpliendo. Creo que es de las mejores series que están en antena actualmente.


AMARAL: LLÉVAME MUY LEJOS

Genial canción para animar cualquier día. Una mañana de viernes cualquiera, por ejemplo. Llevábamos mucho tiempo esperando el nuevo disco de Amaral

lunes, 14 de septiembre de 2015

ALUCINADO

Ya voy siendo mayor, y comienzo a ver canas en mi escaso pelo, en mi barba. Veo imperfecciones en mi cuerpo, que va sucumbiendo lenta  e inexorablemente al indolente paso del tiempo. Voy aceptando de buen grado los surcos que la vida va dejando, aprovechando cada uno de ellos como otra valiosa experiencia. Todo esto me hace ser más realista, más consciente de lo que tengo, de lo que no; de lo que he perdido y de lo que he encontrado: he aprendido a darle a todo su justo valor. Y por eso me siento inmensamente feliz de tenerte a mi lado. He aprendido a ver tu grandeza, tu belleza interior en toda su enorme extensión. Me he colgado de tu sonrisa, que ha ido ganándole terreno hasta al más bello rayo de luna que pueda encontrar. Y es que me haces tan inmensamente feliz que muchas veces me despierto temiendo que solo hayas sido un cruel sueño del que acabo de despertar. Mi alma se siente maravillada, asombrada como un niño por tu fascinante interior, por su gran belleza. Gracias, amor, por existir.

Te quiero y, por eso, esta bella canción para la más bella de las mujeres, con el universo interior más fascinante que yo haya visto jamás.

jueves, 10 de septiembre de 2015

U2: CEDARWOOD ROAD

Una genial canción del último disco de mis adorados U2. Espero que las disfruteis en este precioso día


miércoles, 9 de septiembre de 2015

FILOSOFÍA DE VIDA III: SIEMPRE 101

Quizás sea este el más complejo de los tres escritos por lo diferente que es de sus dos antecesores. De hecho, esta enseñanza no nace de ninguna historia, está totalmente vigente en mi vida y, además, se añadió a mi breve acervo hace apenas unos meses. En este caso, una amiga, cuyo nombre no viene al caso, me dijo una frase que se me quedó grabada: "no importa que te caigas cien veces; importa que te levantes ciento una".
Yo, que soy como los luchadores de breve carrera por no saber rendirse, la asimilé rápidamente por adaptarse perfectamente a mi forma de ser y de ver la vida. Por aquel entonces estaba saliendo de una relación tortuosa y conciliaba el sueño bastante tarde, lo que propició que comenzase a darle vueltas a la dichosa frasecilla y me dí cuenta de que efectivamente, había algo que estaba mal en mi vida, que no funcionaba: los problemas iban viniendo y se iban salvando, pero me dejaban un poso amargo que me impedían ser feliz, preocupado siempre por el siguiente problema, por la siguiente caída, por el inminente tropezón. Y así iba pasando el tiempo sin que lograra ser ni siquiera una caricatura del hombre que había sido solo unos meses atrás. Estaba claro que necesitaba darle un giro a mi cosmovisión y reinventarme; era eso o morir en el intento dentro de un pozo negro de amargura. Y así fui dándole vueltas, elaborando una teoría que poco a poco fue haciéndose realidad a base de esfuerzo por ver el lado bueno de las cosas, de pelear contra mis molinos de viento en un intento de alejar pensamientos que pudieran llevarme al desánimo; poniéndole una sonrisa a los peores momentos y teniendo presente en todo momento que el dolor es algo inevitable, pero que el  no anclarse a un estado permanente de tristeza sí es factible y que, para ello, solo hay que ir soltando lastre lo más rápido que se pueda para llegar cuanto antes al estado de tranquilidad. Y fue así como surgió el germen de lo que yo hoy denomino "siempre 101", y que poco a poco se ha ido convirtiendo en una forma de vivir, en una teoría humanística creada a mi justa medida, para lograr poder disfrutar del presente, sin que las huellas del pasado ni las amenazas del futuro pudieran hipotecarlo.
   Y es que la frase entera resultaba demasiado larga, demasiado complicada de recordar, y vi necesario acortarla, extrayendo lo esencial de tan noble sentencia, para que de un plumazo pudiera verse el corazón y el motor de mi recién adquirida filosofía de vida. Esa fue la parte más fácil de todo el proceso, sin duda. Estaba claro que lo importante era levantarse una vez más de las caídas, siendo estas cien y, además, que había que hacerlo siempre. Fue más que evidente, no cabe duda.
   Faltaban ya solamente las premisas que acompañasen tan extraño silogismo, vital y positivo. Como el mismo, debían compartir esos dos dones, transmitir la misma energía y seguridad. Y de nuevo emplear alguna que otra noche (ella siempre ha sido mi amiga y aliada) en apuntalar mi nueva forma de ver el mundo. Al fin, varias surgieron, otras llegaron y otras simplemente estaban, pero no había reparado en ellas. La primera de ellas surgió de una película que adoro, "Nothing Hill", que me hizo llegar a una conclusión: "No importa cómo estés en cada momento, porque ese instante no es el definitivo, si no un peldaño hacia tu meta". Otro, no menos importante, el saber que al finalizar el día es absurdo continuar rumiando el problema una y otra vez, ya que "lo que podías o lo has hecho ya o no vas a tener posibilidad hasta el día siguiente"; así que en esos instantes de intimidad, lo mejor que se puede hacer ya es disfrutarlos y dedicárselos a quien te acompaña y sufre contigo (incluído tú mismo). Este descanso que se le da a la mente propicia que al día siguiente, cuando se retome si es necesario, se haga con una mayor claridad y eficiencia. Y así hasta construir un decálogo en el que uno destaca por encima de todos ellos: "Siempre hay que levantarse y continuar. Nunca hay que rendirse". 
Todo esto que puede parecer fácilmente desmontable (y seguramente lo sea), puede significar la diferencia entre "disfrutar de lo que se tiene o llorar por lo que se pierde". No es algo que constituya la quintaesencia, ni el non plus ultra, pero sí que es una cosmovisión que me he forjado para conseguir disfrutar de algo que nunca se tiene, jamás se recupera cuando se malgasta y nunca va a frenar para esperar a que te levantes: el tiempo. Creo que cada cual puede hacerse su propio "Siempre 101" y tratar de ser cada día un poco más feliz que el anterior; porque ya bastante golpes nos tiene guardado el camino como para que nosotros nos inflijamos alguno más con el látigo de la tristeza. Es necesario disfrutar de algo bello, corto y efímero que se nos ha brindado y que posiblemente nunca se vuelva a poseer: la vida. Porque un claro de luna, un beso robado o una mirada tierna son siempre más hermosos que cualquier problema que sufras, cualquier puerta que se te cierre, cualquier revés que se te presente, no te quedes paralizado, mirando fijamente a los ojos de tu tristeza y comienza a nadar hacia la orilla de tu felicidad. Aunque no lo creas, es posible.

SIEMPRE 101
DUENDE SATÍRICO