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martes, 6 de octubre de 2009

INTERESES BASTARDOS

En cada situación en la que nos vemos involucrados, siempre tenemos en nuestra personalidad diferentes niveles de implicación, que se van ordenando por importancia según se requiere. El mecanismo que nos lleva a hacer esto, su funcionamiento y, si me apuras, hasta su nombre, son desconocidos por mí, pero lo cierto es que noto por mi propia percepción como las distintas cosas van tomando importancia (y en algunos casos, hasta desaparecer) según el asunto que me ocupa. Supongo que aparte del nivel cognitivo, otros factores menos aleatorios como pueden ser la propia experiencia o la escala de valores, toman su importancia en este proceso tan desconocido como fascinante.


Posiblemente, el desconocimiento de todo esto es uno de los factores determinantes en el absoluto desconcierto que experimentamos ante la forma de actuar de otras personas, en ocasiones tan misterioso como discordante con las cosas que toleramos. Quizás, si tuviéramos una común cosmovisión, sería más fácil encontrar el porqué a determinadas actuaciones. Pero esto, ademas de obvio, resulta del todo utópico, así que solo nos queda como arma el raciocinio, que nos ayude a desentrañar los misterios de aquellas motivaciones que, vistas desde fuera, no pasan de ser intereses bastardos. Cuando el raciocinio falla, vienen los problemas, los desencuentros y, en el peor de los casos, los enfrentamientos.


Puedo asegurar sin temor a equivocarme, que soy una persona bastante comprensiva con las motivaciones ajenas; que trato de no juzgar hasta tener pleno conocimiento, que intento buscar intenciones buenas en los comportamientos de otros. Precisamente esto hace que, cuando tras darle ciento y una vuelta, cuando se me escapan del entendimiento las causas de un comportamiento, soy totalmente indolente, y trato entonces de actuar en consecuencia. Supongo que mi postura puede resultar un tanto radical, y de hecho así la califico hasta yo mismo, pero es que por mucho que trate de comprender según qué comportamientos, no puedo hacerlo.


Jamás entenderé que haya personas a las que no les importen lo que los americanos llama “daños colaterales”, es decir, perjuicios que llevan inherentes diferentes actuaciones y para cuyo fin no se ha llevado a cabo la acción. Hay demasiada gente a la que no le importa los daños añadidos que causan sus comportamientos; cada vez más gentes que han mamado las enseñanzas de Maquiavelo, y afirman para sí o en voz alta que “el fin justifica los medios”. A todos ellos, me gustaría decirles que no es así, que las personas tenemos dentro algo que se llama sentimientos, y que es muy importante no herirlos con nuestras acciones, aunque no sea intencionadamente. Un codazo en la nariz, duele igual si ha sido dado con o sin intención, y no es justo que vayamos moviendo los brazos sin ver a dónde o a quién golpeamos. Seamos más comedidos, y quizás evitemos muchos de los problemas que a diario nos acometen. ¿Y si probásemos a pensar un poco no en las consecuencias y no en si realmente vale la pena sufrirlas?. Quizás, muchos de los problemas que nos aquejan, no existirían.

4 comentarios:

Ayauh dijo...

Totalmente de acuerdo contigo Nic, yo también he pensado muchas veces en el porqué hay tantas personas que no se dan cuentan que su actitud daña a quienes le rodea. Sin embargo creo que llegado el punto en que eso no importa para quien infrige el daño, es porque ha perdido la escala de valores donde la consideración y la tolerancia por el otro están en el primer escalón. Los sentimientos de cada uno son tan misteriosos como una tumba egipcia, y tan escondidos muchas veces que por más que busquemos descubrirlos incluso en nosotros mismos, a veces ni siquiera podemos comprender qué sentimos y porqué.
Definitivamente el ser humano es complejo en una vida tan simple que si la dejasemos de ver tan enmarañada, nos dieramos cuenta que es tan sencillo vivir y sentir como respirar.
Un abrazo Nic!

duende satírico dijo...

Sin duda, los seres humanos somos demasiado complejos. Gracias por dejarme tu punto de vista.

mery dijo...

Cuano se hace daño sin querer es facil de perdonar.Pero cuando es sin dar explicaciones,es casi imposible.

Felicidades por lo bonito que escribes.

duende satírico dijo...

Gracias por dejarme tu comentario, mery. Espero que te siga gustando lo que escribo.