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sábado, 19 de enero de 2013

Escritos desesperados



                Los momentos de tristeza y soledad dicen que suelen ser los más proclives para escribir y, es posible que sea así, pero no es menos cierto que cuando se suele escribir así, la tinta suele ser muy negra, y su sabor amargo, quizás no más que otras veces, pero en verdad lo parece. Dicen los que conocieron a Kafka que era este su estado natural y, creo que puede ser el caso más paradigmático de ello: todos los relatos que he leído de él tienen esa curva descendente que va de la euforia al pesimismo más absoluto. Igual que su vida, que siguió el mismo camino para terminar suicidándose. Son muchos los ejemplos que podrían ilustrar esto que digo y es por eso que, cuando estoy en un estado de angustia, todo lo que escribo suelo dejarlo para mí mismo. En infinidad de ocasiones, me he dedicado a torcer versos sin que por ello me haya atrevido más que en una ocasión a enseñarlos. El motivo, aparte de la intimidad es mi falta de acierto a la hora de versificar. Tampoco quiero que penséis que no los publico por lo en ellos expresado; es mas, si no los suelo mostrar es por la vergüenza que siento a la hora de mostrar algo que, a mi entender, carece de calidad alguna. Unos y otros forman parte de lo que llamo Escritos Desesperados, y que por una u otra razón siguen en el cajón, lejos de la luz de otros ojos que no sean los propios. Quizás, si pensase como lo haría al respecto el genial Borges, debería elevarlos a la categoría de Diario, pero su falta de continuidad y su atemporalidad, me conducen más a denominarlos picos y flecos de mi mente en momentos de desesperación.
                Jorge Semprún, mi amado Semprún, siempre referente en mi modo de escribir, tardó más de cuarenta años en poder escribir la que, para mí, es su obra cumbre y uno de los pilares de mi vida y cosmovisión: “La escritura o la vida”. El motivo queda claro en el título: era tan fuerte lo vivido que, si lo narraba, temía terminar suicidándose como hizo Primo Levi. Es por ello que tuvo que esperar cuatro décadas para comenzar a exorcizar fantasmas a golpe de pluma. Durante todo ese tiempo, tuvo que luchar consigo mismo para refrenar ese ansia de escribir sobre ello. Creo que todos los que gustamos del placer de escribir, hemos sentido alguna vez algo parecido, pero en su prosa elegante y concisa, puso voz a todos los que callamos por no saber expresarlo así. Es otro ejemplo de escrito desesperado que luchó por salir y al final vio la luz.
                Y hoy quiero expresar en voz alta, y esto es lo más parecido a levantar la voz que yo conozco, que hay muchas veces que el alma grita y explota en el océano blanco de un folio; que necesito de estos escritos muchas veces para no volverme loco; que el sufrimiento no aminora, pero estas torpes letras, carentes de calidad en muchos casos, me ayudan a comprender y a comprenderme mejor. Y solo por esto, creo que merece la pena escribir estas líneas, por y para aquellos que, como yo, alguna vez hemos emborronado un folio, sin preocuparnos de si sale más o menos bonito, con la simple pretensión de apaciguar un tanto un alma cansada, dolorida, aterida y sola, en un rincón temblorosa, que se encuentra huyendo de miedos propios y extraños que la alejan de ese lejano puerto que muchos llaman vida.

5 comentarios:

Merce Tc dijo...

Es todo un arte saber escribir bien, saber transmitir tus sentimientos por medio de unas letras, pero lo que nunca debe faltar en un escrito es ALMA, y eso a ti te sobra, no tiene por qué estar bien escrito si de sentimientos se habla, transmitir es lo que realmente importa, y eso me consta que lo haces de maravilla, desde aquí te pido que compartas si quieres, algunos de tus escritos, esos que tienes guardados en el cajón, un alma no se merece estar encerrada en un cajón, da igual de lo que hablen esos escritos, son sentimientos, y realmente es lo que importa

Duende Satírico dijo...

Creo que esos escritos se van a quedar el el olvido. No os perdeis nada, te lo aseguro. Suelen ser escapes de amargura y soledad lo que, unido a su escasa calidad me inclina a dejarlos donde están. Muchas gracias por el comentario

maribel dijo...

Tienes toda la razon hay cosas que se escriben para uno mismo,se escribe cuando el dolor es tan grande que las palabras salen solas , despues cuando lo lees sabes que nadie mas lo leera nunca.

Pilye dijo...

Casi todos los BUENOS escritores conocidos y que conozco personalmente, son, o han sido ciclotímicos, y sus mejores obras han surgido de horas bajas, con lo cual estoy segura de que tus obras
" tristes ", nos encantarían a las almas sensibles.

Aquí te dejo mi primer óbolo- insignificante para el valor de tu obra - que espero no sea el último.

Duende Satírico dijo...

Muchas gracias, Pilye por tu comentario. Es innegable el carácter ciclotímico de la mayor parte de los escritores y, es cierto que una nada desdeñable cantidad de grandes obras han sido escritas desde los sótanos de la autoestima, promovidas, quizás, por la extrema sensibilidad a la que se hallan sometidos los autores en esos delicados momentos. Reitero que los míos prefiero evitárselos al mundo por mediocres y, a veces, por un exceso de acidez y sombría oscuridad. Gracias de nuevo por adentrarte en este trocito de mi alma